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Primera sesión de degustación: Inglés
Es bien sabido que los españoles son
a veces reacios a hablar idiomas diferentes del suyo. A menudo, les da
vergüenza e incluso cierto miedo hablar en una lengua extranjera, y les
preocupa el hecho de cometer errores o tener una pronunciación y entonación
inadecuadas. Es por esta razón que, en el caso de nuestra primera sesión de
degustación, nuestro objetivo era atraer a tanta gente como fuera posible.
El
mensaje era muy claro: aprender idiomas no es tan difícil como parece. Es
divertido, interesante, y hoy por hoy, imprescindible para mantener una
relación cálida y fluida con el resto de ciudadanos europeos. Era pues obvio
que necesitábamos escoger una lengua que tuviera un amplio número de hablantes,
como es el caso del inglés, idioma que finalmente decidimos promocionar.
Con el
propósito de facilitar lo más posible el acceso a nuestra sesión, alquilamos
una sala en el hotel Herencia Rioja,
situado en pleno centro de nuestra ciudad, Logroño. Dentro de esta sala, y a través
de una decoración cuidadosamente planificada, se crearon diferentes rincones o
zonas: el principal era el dedicado a Reino Unido, aunque también se creó un
rincón irlandés, uno americano, uno canadiense y otro australiano, con el fin
de proporcionar a los asistentes una visión global de la cultura anglosajona en
general.
Se mostraron hasta seis presentaciones diferentes en PowerPoint, cada
una de ellas relacionada con un país de habla inglesa diferente y algunos de
sus aspectos culturales, sociales, históricos y lingüísticos más
característicos.
La sesión se celebró entre las 17.00
y las 20.00 del día 6 de abril de 2006. Entre los más de 250 asistentes,
contamos con la presencia de altos representantes del Gobierno y la Consejería
de Educación de nuestra Comunidad Autónoma. Varios periódicos y cadenas de
televisión informaron acerca de la sesión, lo que supuso una gran promoción
para el proyecto y el aprendizaje de idiomas en general. Con el objetivo de que
los asistentes se sintieran cómodos y relajados, les animamos a que pasearan
por la sala a su aire, mirando la gran variedad de materiales expuestos
(folletos, fotografías, pegatinas, posters, etc.) y probando la comida y bebida
ofrecidas (el típico té inglés, zumos de frutas, pastas y pastelillos y sándwiches
de distintas clases).
Más de veinte profesores de inglés se ocuparon de atender
a los participantes, animándoles a usar el inglés y ayudándoles para que
pudieran hacerlo sin dificultad. A medida que iban llegando, los participantes
recibían el folleto diseñado por el equipo del proyecto, y nos resultó muy
satisfactorio comprobar que dicho folleto resultó ser una herramienta de gran
utilidad para ellos. Realmente les ayudó a aprender ciertas palabras y
estructuras básicas con rapidez y facilidad, y esto, junto con la ayuda del
equipo de profesores ya mencionado, les permitió comunicarse en inglés a lo
largo de toda la sesión. En general, creemos que la
sesión fue un gran éxito, tal y como demuestran algunos comentarios de los
asistentes: “Definitivamente, el año que viene me apunto a un curso de inglés”;
“Mis hijos están encantados. Dicen que quieren ir de vacaciones a Inglaterra!”;
“¿Cuándo es la siguiente sesión, que no nos la queremos perder?”.
Una de las coordinadoras españolas
del proyecto se llevó una grata sorpresa al coincidir en un vuelo a Londres con
nada más y nada menos que tres personas que habían asistido a la sesión. Una de ellas explicó: “Me gustó tanto vuestra sesión que
dije: me voy a Reino Unido en cuanto pueda. Y aquí estoy, ¡camino de Londres!”.
Esto es para nosotros, sin duda, una gran satisfacción.
Segunda sesión de degustación: Luxemburgo
La segunda sesión se celebró el 22 de marzo de 2007, en el acogedor y pintoresco restaurante Bodega de Santiago, situado en la vecina localidad de Villamediana. En esta sesión, España decidió promocionar el luxemburgués. Varias razones explican esta elección.
En primer lugar, Luxemburgo y nuestra provincia, La Rioja, no son tan diferentes en términos de extensión o población. Luxemburgo es uno de los países más pequeños de Europa, y La Rioja es una de las Comunidades Autónomas más pequeñas de España. Además, tanto Luxemburgo como La Rioja cuentan con una tradición vinícola importante que es motivo de orgullo para sus gentes. Sin embargo, a pesar de estas similitudes, hay una cosa que diferencia radicalmente a ambos lugares: mientras que en Luxemburgo los ciudadanos en general hablan al menos una – si no más – de las tres lenguas oficiales (francés, alemán y luxemburgués), además de inglés, o incluso italiano o portugués, en La Rioja muy poca gente habla un segundo idioma con cierta fluidez. Y ésa es precisamente la razón por la que España decidió promocionar Luxemburgo y el luxemburgués.
¿Por qué no usar el ejemplo de este país para concienciar a los riojanos de que – no importa dónde vivas o de dónde seas – hablar idiomas es, no sólo posible, sino también necesario? Lo que es más, ¿por qué no demostrarles que aprender lenguas es una experiencia divertida y enriquecedora?
Para lograr este objetivo, decidimos
dividir nuestra sesión en dos partes bien definidas. En la primera parte,
tratamos de proporcionar a los asistentes – 44 personas de todas las edades y
orígenes – información básica sobre el país en sí mismo, su historia, su
cultura, y por supuesto, su sociedad. Se mostraron dos presentaciones en
PowerPoint con este propósito. Después, nos centramos en el idioma. En primer
lugar, realizamos un quiz o juego de
preguntas basado en el luxemburgués. La idea era mostrar a nuestros aprendices
en potencia lo poco que la mayoría de nosotros sabemos sobre Luxemburgo en
términos lingüísticos, y despertar su curiosidad, lo cual, sin duda,
conseguimos. A continuación, se realizó una tercera presentación en PowerPoint
con el fin de mostrarles a los asistentes una serie de palabras y estructuras
básicas relacionadas con la comida y la bebida. Para complementar esta actividad, preparamos un juego con
tarjetas, en el que los asistentes tenían que unir las palabras y expresiones
previamente presentadas y aprendidas a través del PowerPoint, con los dibujos y
fotografías correspondientes.
Por supuesto, todos los asistentes participaron
con entusiasmo en la actividad. En este punto, los folletos
desarrollados por el equipo del proyecto, entregados a cada participante al
comienzo de la sesión – junto con una etiqueta con sus nombres, el juego de
preguntas, una hoja informativa acerca del luxemburgués, el logo del proyecto y
pegatinas con la bandera luxemburguesa – se convirtió en una herramienta de
apoyo de gran utilidad.
Una
vez realizadas todas estas actividades, pasamos a la segunda parte de la
sesión: la cena. Era el momento de poner las
palabras y expresiones aprendidas en práctica. No es necesario decir que se
sirvieron platos típicamente luxemburgueses para la ocasión. A cada participante se le entregó un menú escrito en
cuatro idiomas diferentes: luxemburgués, alemán, francés y español, y por
supuesto, se animó a todo el mundo a usar luxemburgués a lo largo de la cena. Entre plato y plato, se desarrollaron otras juegos y
actividades, esta vez centradas en los otros dos idiomas oficiales de
Luxemburgo: el francés y el alemán. En conclusión, al final de la sesión, todo
el mundo había tenido la oportunidad de hablar tres idiomas diferentes, tomando
conciencia de que aprender lenguas no es tan difícil, y lo que es aún mejor, puede
ser muy divertido.



